Introducción
Uno de los campos donde cada día está teniendo mayor aplicación la geología son las obras públicas, tales como presas, túneles, carreteras y todo tipo de construcciones.
Para la ejecución de estas obras y para su mantenimiento el reconocimiento geológico del terreno, tanto en superficie como en profundidad, es una labor previa indispensable en todas ellas, de cara a verificar la adecuación del lugar seleccionado, detectar eventuales problemas de cimentación y zonificar el territorio respecto a su protección, usos y aprovechamientos.
A través de la recopilación bibliográfica y de antecedentes en la zona (cartografía a diferentes escalas, publicaciones e informes, fotografía aérea), los estudios de campo (litologías y estructuras, columnas estratigráficas, dirección y buzamiento de las capas y discontinuidades, perfiles geológicos, etc.), las prospecciones del terreno (catas, sondeos, penetrómetros técnicas geofísicas, pruebas in situ), los ensayos de laboratorio (granulometría, límites de Attemberg, humedad natural, densidad seca, ensayos de contenido en sulfatos, ensayos de corte directo, compresión simple, triaxiales, etc.), se consigue determinar la naturaleza y propiedades del terreno como su resistencia, su porosidad, plasticidad, elasticidad, etc. Un factor fundamental es el grado y tipo de fracturación del terreno, especialmente la existencia de fallas.
Los principales riesgos geológicos para la construcción proceden de los terrenos deformables, como yesos y arcillas, o poco consistentes, como arenas y gravas sueltas. Tampoco hay que olvidar los terrenos colapsables, como las formaciones calcáreas y evaporíticas. Otros fenómenos a tener en cuenta son los posibles deslizamientos y corrimientos de tierras, las fallas, ya citadas, y los terrenos propensos a filtraciones de agua.
En las zonas de alta montaña ofrecen problemas los efectos de las heladas, la posibilidad de aludes de nieve y las coladas de barro y avalanchas de canchales, tras el deshielo.
En las regiones de clima árido merecen especial atención los cauces de ramblas y otros cursos torrenciales que, en una repentina avenida tras fuertes lluvias, pueden provocar inundaciones o arrastrar puentes y edificaciones.
El régimen de mareas, olas y corrientes litorales afecta mucho a los puertos marinos. En ciertos casos, la construcción de un malecón en un emplazamiento inadecuado puede hacer cambiar el régimen de corrientes, causando una fuerte erosión costera, que provoque la desaparición de playas y el relleno de los muelles.
Aplicación geológica a las obras viales.
En el caso de carreteras y líneas ferroviarias, la información geológica es necesaria, tanto sobre la zona por la que va a discurrir la obra como sobre las zonas de las que se extraerán las materias primas para la misma.
En la perforación de túneles el estudio geológico es de gran relevancia. En este tipo de obras es preciso disponer de la información de la zona a perforar metro a metro, con detalles de la estructura, permeabilidad, niveles freáticos, dureza de las distintas unidades rocosas, etc., para contar con la solución a los problemas que se van a encontrar antes de que la perforación alcance las zonas donde existan estos posibles problemas, salvando de esta manera tiempo, dinero y hasta vidas humanas.
Aplicación geológica a la construcción de embalses.
La construcción de una presa precisa, indispensablemente, un estudio geológico detallado que abarque tres aspectos fundamentales: geología del cierre de la presa; la permeabilidad del vaso o embalse propiamente dicho y geología del área madre o cuenca hidrográfica que vierte sus aguas a este embalse.
El conocimiento del cierre es imprescindible, ya que la presa se asienta sobre rocas con distintas características de resistencia que han de formar cuerpo con la pared de la presa y soportar el empuje y peso de toda el agua embalsamada. Es fundamental pues, el conocer sus propiedades elásticas, su posible facturación (puede presentar diaclasados imperceptibles a simple vista) que provocaría el desmoronamiento de la presa, etc.
El estudio hidrogeológico del vaso del embalse es necesario de cara a evitar la inundación de zonas que favorezcan la filtración y circulación del agua embalsada por debajo del cierre, esto pondría en peligro la propia estabilidad de la presa al debilitarse el terreno por debajo de ella así como su eficacia.
Sin embargo, una presa tiene una vida limitada si los afluentes que concurren a ella traen tal cantidad de aportes detríticos que se produce su colmatación u obliga a su limpieza periódica. Para impedir este problema, se hace necesario reducir el grado de erosión en las zonas más favorables a tal efecto, localizándose éstas por la composición de los materiales transportados por los afluentes y la geología del área madre. La repoblación forestal ofrece para este caso una solución técnica bastante ventajosa.
Aplicación geológica a la edificación.
Antes de construir un edificio se hace necesario un informe geológico (Informe Geotécnico) que defina el tipo de cimentación y el nivel de apoyo en el terreno, las presiones de trabajo y los asientos asociados con los mismos y los eventuales problemas de ejecución.
Este tipo de informe es particularmente importante sino imprescindible, en las poblaciones situadas en zonas sísmicas o próximas a volcanes considerados inactivos, en las que las construcciones se tienen que hacer con muchas más garantías. Desgraciadamente, y esto ha costado muchas vidas humanas, no siempre se realizan estos estudios geológicos, por lo que se hace necesario el que la legislación contemplen este aspecto en su verdadera importancia, obligando a su realización y a un control de calidad durante la ejecución de la obra.
Autor: David Mínguez
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