Hace más de dos mil años, los griegos ya sabían que la Tierra era esférica más que con forma de disco. Este hecho lo dedujeron a partir del estudio de los eclipses de la luna. Se dieron cuenta de que la sombra arrojada por la Tierra sobre la luna era siempre circular. El único objeto que siempre tiene sombra circular, independientemente del ángulo que se considere, es una esfera.
Cómo se producen
En su movimiento orbital alrededor de la Tierra, la luna ocasionalmente arroja su sombra sobre la superficie terrestre, en lo que se conoce como eclipse solar. En otras ocasiones es la Tierra la que lanza su sombra sobre la luna, sucediendo entonces un eclipse lunar. Dado que la luna y la Tierra son cuerpos más pequeños que el Sol, la sombra que proyectan tiene forma geométrica de cono. La altura del cono de sombra proyectado por la Tierra es de 1.370.000 km, y la del cono proyectado por la luna es de 374.000 km. Un eclipse solar sólo puede darse cuando la luna está en su fase de nueva. Un eclipse lunar, por el contrario, necesita que la fase de la luna sea llena.
Podríamos pensar que los eclipses, lunar o solar, ocurrirán cada mes. Sin embargo, debido a la inclinación de la órbita de la luna respecto de la eclíptica, la sombra de la luna no siempre llega a la Tierra, y viceversa. De este modo, sólo cuando la luna está cerca de uno de sus nodos, al mismo tiempo que en su fase de llena o nueva, podrá producirse un eclipse lunar o solar.
Tipos
En cuanto a los tipos de eclipses que pueden producirse, los eclipses de la luna pueden ser totales o parciales, mientras que los del sol pueden ser totales, parciales o anulares. Un eclipse total de luna ocurre si todo el disco de la luna se encuentra en la zona de sombra proyectada por la Tierra; de lo contrario, lo que se observa es un eclipse parcial. Es fácil observar que en un eclipse total, la luna no desaparece completamente, sino que se aprecia con un color rojizo. Esto se debe a que cuando la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre, parte de ella se refracta y pasa a la zona de sombra. En esta refracción, la luz pierde energía, de modo que, en lugar de ser blanca o amarilla, se desplaza hacia las longitudes de onda más largas. Por eso, en un eclipse total de luna, se observa un color rojizo en la luna durante la totalidad.
En un eclipse solar, para que sea total, el disco lunar debe ocultar completamente al solar; esto sucede si el cono de sombra proyectado por la luna interseca la superficie en el punto donde se sitúa el observador. Si el observador se encuentra en la zona de penumbra, verá un eclipse parcial. Para que esto ocurra, la luna debe estar en el perigeo, esto es, lo más cercana posible a la Tierra. Si se encuentra en el apogeo, el eclipse observado será anular, ya que entonces el disco aparente lunar es menor que el solar. Justo antes del comienzo o final de un eclipse total se observa en ocasiones un arco de luz brillante alrededor del limbo. Este fenómeno es conocido como "perlas de Baily" y es consecuencia de que la luna tiene una superficie irregular y no presenta un disco totalmente circular. Las "perlas" de luz corresponden a depresiones o cráteres que se ven de perfil en el limbo lunar.
Coincidencia de Cifras
Es un hecho bastante notable que puedan tener lugar eclipses totales de sol. Esto se debe a la coincidencia en el tamaño aparente de los discos solar y lunar. A pesar de que el sol tiene un diámetro 400 veces mayor que el de la luna, sucede que se encuentra 400 veces más lejos de la Tierra. Esta condición permite a la luna cubrir al sol. De hecho, si el diámetro de la luna fuese tan sólo 225 km menor, no tendría el tamaño suficiente como para cubrir completamente el sol, de modo que nunca habría un eclipse total de sol en ningún lugar de la Tierra.
Autor: Gema Mónica Heras Hitos
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