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 Física
 Erupciones Solares: Grandes Llamaradas en Nuestra Estrella. 21 de Septiembre de 2001
 

Desde hace tiempo es sabido que el sol no es inalterable. Galileo tuvo la ocasión de observar, con un telescopio fabricado por él mismo, las manchas solares. Poco a poco se ha ido teniendo más conocimiento de la gran actividad que encierra el sol: manchas, playas, protuberancias, fáculas, fulguraciones... Todo ello es una muestra de la energía presente en la estrella. Pero, ¿de dónde procede? ¿Cómo es el mecanismo por el cual se manifiesta esta actividad solar?

¿Cómo es el Sol?.

El sol, esa bola de gas un millón de veces más grande que la Tierra, tiene dos partes: el interior y la atmósfera. En el interior se encuentra el núcleo, una auténtica central de energía. Su temperatura es de unos 15 millones de grados, suficiente para provocar las reacciones de fusión nuclear del hidrógeno. La atmósfera se compone de tres capas. La fotosfera es la capa que podemos observar; de donde procede la luz que nos llega (su nombre procede del griego fotos, luz). La temperatura es menor que en el núcleo, unos 6000 grados. Por encima de la fotosfera se encuentra la cromosfera (del griego cromos, color). Su temperatura va en aumento a medida que nos alejamos de la fotosfera, llegando hasta los 10000 grados. La corona es la capa más externa y se extiende por todo el espacio interplanetario. Su temperatura alcanza el millón de grados, y solamente puede ser observada durante los eclipses totales de sol (actualmente se utilizan los coronógrafos, que ocultan el disco solar, obteniendo el mismo efecto que con un eclipse).

El Transporte de la Energía.

El calor generado en el núcleo debe ser transportado hacia el exterior de la estrella. Este transporte se puede realizar de dos maneras: en la zona inmediatamente por encima del núcleo (zona radiativa), el calor se transporta por radiación. Entre esta zona radiativa y la fotosfera, el calor se transporta por un mecanismo de convección (zona convectiva). ¿Es importante la existencia de estas dos zonas para el tema que nos ocupa, esto es, las erupciones solares? La respuesta es que sí. La zona convectiva es fundamental para explicar la actividad solar. Pero aún queda un factor importantísimo a tener en cuenta, y es la presencia de un campo magnético. La combinación de campo magnético, rotación diferencial de la estrella y turbulencias en la capa convectiva, da lugar a la aparición de manchas solares y otras manifestaciones de la actividad solar.

Aparecen Manchas Solares, comienza el Espectáculo.

Las manchas solares son zonas oscuras sobre la fotosfera. Por ser más oscuras, son más frías que sus alrededores, con una temperatura de 5800 grados. Son asimismo, regiones con un campo magnético mucho más intenso que el del sol. Su aparición se relaciona con la expulsión del campo magnético de la zona convectiva, donde el campo tiende a concentrarse en "tubos" magnéticos. Cuando uno de estos "tubos" atraviesa la fotosfera, la temperatura disminuye notablemente, dando a esa región un aspecto más oscuro: son las manchas solares. En ocasiones, cerca de las manchas solares tiene lugar una violenta actividad. Se sabe que las zonas donde hay manchas, el campo magnético es intenso (hasta 0,3 teslas), y se almacena una gran cantidad de energía. Cuando esta energía se libera se produce la expulsión de radiación y partículas: son las erupciones solares, capaces de eyectar materia a gran velocidad.

La Llegada a la Tierra.

Entre 20 y 40 horas tras producirse la erupción solar, las partículas eyectadas llegan a la Tierra. La interacción de estas partículas con el campo magnético terrestre produce una serie de perturbaciones en las partes más externas de nuestra atmósfera, dando lugar a una serie de fenómenos entre los que se encuentran las tormentas magnéticas y las auroras. Las tormentas magnéticas se caracterizan por una variación notable del campo magnético que puede afectar a las comunicaciones por radio, al funcionamiento de ciertos aparatos sensibles al magnetismo, o incluso provocar alteraciones del sueño en los seres vivos (recientemente se ha sugerido una relación entre los cambios del campo magnético y el ciclo alfa del sueño). Por su parte, las auroras, fenómenos luminosos sólo visibles en latitudes próximas a los polos, son el resultado de la excitación de los átomos presentes en la alta atmósfera por las partículas procedentes de las erupciones. La desexcitación de dichos átomos da lugar a una emisión característica de luz que conocemos como aurora.


Autor: Gema Mónica Heras Hitos
















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