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 Biomedicina
 Salmonelosis de Verano y de Todo el Año. 06 de Julio de 2002
 

La salmonelosis es una enfermedad causada por unas bacterias pertenecientes al género Salmonella. Es más frecuente en verano debido a que las altas temperaturas favorecen el desarrollo de dichas bacterias, pero debemos estar alerta todo el año.

¿Cómo se Contrae la Enfermedad?

La salmonelosis está encuadrada en lo que se conoce como intoxicaciones alimentarias, es decir, que la forma más habitual de adquirir esta enfermedad es ingiriendo un alimento que previamente ha sido contaminado por la bacteria. Son de sobra conocidos los brotes en los que enferma un numeroso grupo de personas que han compartido un alimento contaminado.

Alimentos Implicados.

Los alimentos más comúnmente asociados a esta enfermedad son: la carne en general, aunque sobre todo el pollo, la leche (sin pasteurizar) y los productos lácteos, el huevo y sus derivados. También puede estar involucrada el agua, los crustáceos, o las verduras mal lavadas.

La Enfermedad

La salmonelosis puede afectar a cualquier persona, aunque hemos de considerar a niños y lactantes como un grupo de especial riesgo. Los síntomas comienzan a las 12-48 horas de haber ingerido la bacteria. Estos síntomas son generalmente: dolor abdominal (retortijones), náuseas, dolor de cabeza, vómitos, diarrea y fiebre. No es una enfermedad grave, y lo más frecuente es que su duración no exceda de 3 a 6 días. Sin embargo, en grupos de riesgo (niños y ancianos) es importante atender a los pacientes pues puede tener consecuencias fatales por la deshidratación que ocasiona.

Tratamiento.

En las formas leves de la enfermedad generalmente no hay que tratar, a no ser que se presenten signos de deshidratación o el enfermo pertenezca a un grupo de riesgo. Para evitar la mencionada deshidratación (pérdida de agua por parte del cuerpo) es importante reponer líquidos.

Prevención.

  • Lavar cuidadosamente las frutas y las verduras.
  • Evitar la contaminación cruzada, es decir evitar el contacto de alimentos crudos con alimentos ya cocinados, porque los primeros pueden contaminar a los segundos.
  • Lavarse las manos antes de manipular los alimentos.
  • Envolver la carne fresca de tal manera que la sangre no gotee sobre otros alimentos.
  • No tomar leche sin pasteurizar.
  • Mantener la carne y el pescado correctamente refrigerados.
  • Igualmente con el huevo, mayonesas u otros productos elaborados con huevo.
  • Cuidar tanto la higiene personal como la limpieza de los utensilios que usamos en la cocina. Limpiar las superficies (tablas, mesas, encimeras) después de su uso.
  • Recordar que un correcto cocinado a altas temperaturas elimina a esta bacteria.

Por tanto, la falta de higiene al manipular alimentos es el principal factor implicado en la aparición de la salmonelosis, ya que es un hecho muy normal que una persona que esté eliminando la bacteria contamine alimentos que después serán ingeridos por comensales que pueden adquirir la enfermedad. Lógicamente, el riesgo se multiplica si estamos hablando de establecimientos de hostelería. Hay que añadir que la Salmonella es una bacteria que está presente en las heces, así que la estricta higiene personal después de usar el servicio es vital, ya que un portador que no se haya lavado bien las manos es un candidato perfecto para propiciar la contaminación de algún alimento.

Existe otra posibilidad de enfermar de salmonelosis sin que medie alimento alguno: tener un contacto directo con heces de animales o personas portadoras de la bacteria. Por último, hay que tener en cuenta que una persona que ha padecido la enfermedad, una vez superada esta, va a seguir liberando la bacteria durante días o semanas, y en ocasiones, puede que más tiempo.


Autor: Javier de Ríos Briz.


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