La gripe es una enfermedad que afecta al sistema respiratorio. Es causada por un virus denominado Influenza, que pertenece a la familia Orthomixoviridae. Existen tres tipos de virus Influenza: A, B y C, siendo los dos primeros los que afectan al hombre con mayor severidad, mientras que el tipo C suele tener un desarrollo más débil. A su vez, dentro del tipo A se dan tres subtipos: H1N1, H2N2 y H3N2. Generalmente las epidemias de gripe se dan en los meses de otoño e invierno. Las grandes epidemias que se han dado a lo largo de la historia fueron provocadas por virus del tipo A.
Historia Negra.
En los años 1918 y 1919 a causa de una epidemia de gripe que fue conocida como la gripe española se contabilizaron 21 millones de muertos; fue causada por un virus tipo A, subtipo H1N1. Otras epidemias graves fueron la denominada gripe asiática en 1957 que produjo más de 70.000 en los Estados Unidos, y la gripe de Hong Kong, que causó más de 34.000 muertos también en los Estados Unidos.
¿Cómo se Transmite la Gripe?
El virus se transmite de persona a persona, generalmente a través de la tos y los estornudos, es decir por vía aerógena (por el aire). Es muy contagiosa, y allí donde se dan cita diversas colectividades (colegios, hospitales, residencias, etc) hay grandes posibilidades de transmisión. También puede transmitirse por un objeto que ha sido contaminado recientemente, como por ejemplo un pañuelo. Esto sería un caso de transmisión indirecta, mientras que la transmisión de persona a persona sería directa.
Síntomas de la Gripe.
Durante más o menos una semana se pueden sufrir fiebre, estornudos, dolores musculares, inflamación de las mucosas, escalofríos, dolor de cabeza y garganta, y malestar general (fatiga y debilidad). En ocasiones la enfermedad puede complicarse y desembocar en bronquitis e incluso neumonía. Estas complicaciones podrían poner en riesgo la vida del paciente.
Tratamiento.
No hay un tratamiento que elimine la gripe. Los virus, a diferencia de las bacterias, no son sensibles a los antibióticos. Lo que sí se puede hacer es tratar de suavizar los síntomas molestos. Por ejemplo, el paracetamol o el ácido acetil salicílico (la popular aspirina), son válidos tanto para aliviar los dolores como para reducir la fiebre. Si acudimos a nuestro médico lo más probable es que también nos de algún medicamento para combatir la congestión nasal, y que nos recomiende reposo y tomar muchos líquidos (agua y zumos). Como ya hemos dicho todo son medidas para combatir los síntomas y las molestias, ya que contra el virus nada se puede hacer, y hay que esperar que la enfermedad cumpla su ciclo, que no se va a extender más allá de las dos semanas.
Prevención.
No hay forma de tratar la gripe, pero sí tenemos armas para prevenirnos contra ella, ya que existe una vacuna eficaz. Además de la vacuna también existen otras formas de prevención que ya forman parte de la sabiduría popular, como por ejemplo, evitar coger frío, o que la alimentación sea rica en vitaminas y minerales, sobre todo en vitamina C, presente en los cítricos.
¿Por qué hay que Vacunarse todos los Años?
Todos sabemos que hay enfermedades que sólo se sufren una vez en la vida, y después quedamos "inmunizados" contra ellas para siempre. Igualmente sabemos que para ciertas enfermedades una sola dosis de vacuna nos defiende con efectividad de por vida. Esto no es así con la gripe. Las defensas que crea nuestro cuerpo para combatir el ataque del virus un año después ya no son válidas. Se debe a que el virus de la gripe está en continua evolución, en constante mutación. Cada año efectúa pequeños cambios en sus características, de tal manera que la vacuna del año anterior ya no sería útil contra él. Por eso anualmente hay que elaborar una nueva vacuna. Cuando el virus efectúa los cambios mencionados se dice que hay una nueva cepa, y la vacuna tendrá que estar preparada para luchar contra ella. Los años que los cambios son más notables, más importantes, ese año la gripe será "más agresiva".
Grupos de Riesgo.
Existen ciertos colectivos que conviene que se vacunen cada año, ya que corren el riesgo de que se den las complicaciones de la enfermedad que antes hemos mencionado. Esos grupos son las personas mayores de 65 años y las que sufren enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades pulmonares o cardiovasculares. Además de los grupos de riesgo hay otros colectivos que también suelen recibir la vacuna, ya que pueden estar en continuo contacto con el virus; nos referimos a los trabajadores de los centros de salud, o las personas encargadas del cuidado de niños y ancianos en residencias o colegios.
Autor: Javier de Ríos Briz.
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