NANOBIOS, PERTURBACIÓN DE LA PAZ BIOLÓGICA
Introducción
Los cánones de la biología han sufrido una sacudida científica al enfrentarse con el descubrimiento de los seres más pequeños que los descubiertos anteriormente, los nanobios. Se trata de seres vivos con forma de filamento y tamaño minúsculo (20 a 150nm (*)). Si apenas se hallaron, ¿dónde estaban escondidos?
El Principio
Primero, el 27 de diciembre de 1984, científicos de la NASA encontraron un meteorito proveniente de Marte (del tamaño de una patata) semienterrado en hielo de un lugar llamado Allan Hills. Después de investigarlo le nombraron "ALH84001". Luego, el 16 de agosto de 1996, el doctor McKay publicó en la revista Science un sorprendente artículo, donde hablaba del encuentro de evidencias de vida extraterrestre: el ALH84001 contenía estructuras parecidas a microfósiles, restos mortales de minúsculas formas de vida marciana.
A raíz de este hecho, los escépticos ponían trabas a las evidencias; por ejemplo, los geólogos opinaban que eran de origen mineralógico, pero el principal problema era que estos fósiles mostraban estructuras mucho menores que la bacteria viva más pequeña (Eobacterium isolatum, con 3,400 millones de antigüedad y de 500nm de ancho), por lo que era inconcebible que pudieran contener la información necesaria para la replicación de su células.
Los microfósiles eran casi del tamaño de un virus, quienes no pueden vivir independientemente, puesto que no poseen la maquinaria necesaria para su reproducción y para lograrlo deben infectar una célula. Con esto, parecía que la autenticidad biológica se esfumaba.
Y en Otra Parte del Mundo
Mientras, a principios de los 90, Phillipa Uwins, de la Universidad de Queensaland, Australia, realizaba un proyecto sobre muestras de extracciones petrolíferas marinas al oeste de dicho país. Los sedimentos, hechos a 3.000m bajo el fondo, se estudiaron y presentaron algo extraño: en sus intersticios proliferaban estructuras muy pequeñísimas con características de células vivas que
se cultivaron para crecer. El resultado: pequeños filamentos que se reproducían rápidamente a temperatura ambiente en presencia de oxígeno. Se les hicieron pruebas sobre su composición que mostraron la presencia de hidrógeno,oxígeno, nitrógeno y un poco de silicio, típico de los seres vivos y el último de algunas bacterias. Lo anterior, más la presencia de capas internas y externas y la ausencia de metales con sodio, potasio y hierro descartaban su naturaleza mineralógica. Finalmente, como una "prueba de fuego", se detectó ADN.
Así, Uwins tuvo que buscar un nombre a su descubrimiento, decidiéndose por el de "nanobios" (seres vivos medidos en nanómetros), distinguiéndolos de bacterias y microbios. Dicho término se introdujo en 1998 al publicarse los resultados de la investigación, los que confirman la tesis de los microfósiles marcianos.
Conclusiones
Estos sorprendentes hallazgos han generado polémica y creación de hipótesis sobre su origen y presencia; como el microbiólogo John Barros, quien propone que el tamaño de los nanobios no es suficiente para almacenar su genoma completa, por lo cual pudiera ser que fueran partes individuales de un único organismo al repartirse los genes entre cientos de estructuras, donde el todo el igual a la suma de sus partes. Esto los asemejaría a la comunidades que se creen, existieron durante el origen de la vida.
Otra postura es la de Thomas Gold, sobre otros microorganismos que viven junto con lo nanobios en las profundidades de la corteza terrestre, cuya biosfera pudiera ser ¡10 veces mayor que la que habitamos!
Actualmente, Uwins y su equipo, han detectado diferentes morfologías en los nanobios que sugieren a distintas etapas de su ciclo vital, como sucede en los hongos.
Autor: Brenda Sarquiz Martínez.
Universidad Veracruzana. México.
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