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 Biología
 El Proyecto Proteoma: a cazar proteínas 03 de Agosto de 2001
 

La ciencia nos sorprende cada vez más con sus avances biotecnológicos; sin embargo, si creíamos haber llegado al límite con la lectura completa de nuestro genoma estamos muy equivocados. El Proyecto Proteoma Humano (PPH), hermano del P. Genoma, nos demuestra lo contrario. Su objetivo: inventariar todas nuestras proteínas.

Si bien es cierto que los genes son los directores orquestales de nuestro cuerpo, regulando la cantidad de productos que se sintetizan, la proteínas son los actores celulares. Por lo tanto, si conocemos su origen y función, tendremos una visión completa del proceso genético, y viceversa. Estas macromoléculas son muy versátiles: se desempeñan como transportadoras, estructurales, de respuesta inmune, hormonales y enzimáticas, por mencionar algunas; pero antes que nada debemos saber de qué hablamos.

¿CON QUIÉN TRATAMOS?

Las proteínas son una secuencia de moléculas llamadas aminoácidos. Estos edificadores existen en veinte tipos (glicina, alanina, etc) por lo que, si hacemos cuentas, veremos que hay muchas variedades de proteínas, ya que estos toman diferente número y posición a lo largo de una cadena. Su origen se remonta hasta el núcleo celular: cuando el cuerpo requiere de alguna, sólo basta una señal de este para comunicarle al gen que dé las instrucciones para elaborarla. La información va codificada en el ADN (Ácido desoxirribonucleico) en cuatro letras, conocidas como nucleótidos: adenina (A), guanina (G), citosina (C) y timina (T); esta se transcribe (o sea, se copia) en otra molécula llamada ARNm (Ácido ribonucleico mensajero), donde la T se cambia por el uracilo (U). Este viajero, compuesto por varias series de tres nucleótidos conocidos como tripletes o codones, abandona el núcleo y se fija en la factoría proteica, el ribosoma. Ahí, con ayuda del ARNt (Ác. Ácido de transferencia) y sus anticodones determina el lugar de cada aminoácido en la proteína. Este proceso se basa en la complementariedad de los nucleótidos: A-U, G-C. Por lo tanto, la unión de un codón con su anticodón respectivo, forman un aminoácido, al final se obtiene un rosario de aminoácidos (polipéptido) que se libera del ribosoma, se pliega y modifica, adquiriendo una forma que determinará su función.

Como se puede ver, la caza de una proteína no es nada fácil; el proteoma, conjunto de proteínas, es muy dinámico, ya que, además de variar en cada célula -ya no digamos en cada individuo- lo hace en función de los estímulos y necesidades del momento, por lo que se añade el problema de las proteínas instantáneas, generadas por un mecanismo no genético, puesto que no hay tiempo para activarse por traducción. Pero eso no es todo, existen las diferentes modificaciones que sufren luego de ser liberadas del ribosoma y consisten, principalmente, en añadiduras de otros elementos, y hacerlas más complejas.

Entonces, si según Venter, director del proyecto, "la proteómica implica el estudio de la función y relación entre proteínas, así como su papel en enfermedades", la misión de un experto en la materia es encontrar y determinar en el momento justo de la vida de una célula, las proteínas presentes, su número, el proceso en que participan y cómo lo hacen. Por ende, debido a la volubilidad de los péptidos, una secuencia "instantánea" de estas dilucida casi al 100% las reacciones bioquímicas provocadas por una necesidad o por estímulo.

Y como en todo, la polémica no se hace esperar: los detractores juzgan en base a la complejidad que conlleva el ambicioso proyecto y a las rudimentarias herramientas con las que se cuenta. Pero esto no ha sido motivo para que los científicos entusiastas se retracten; con ayuda de la bioinformática, las bases de datos génicas, y las técnicas de electroforesis en geles biodimensionales, la proteómica sigue su camino analizando diversos proteomas y buscando moléculas defectuosas -como las de Alzheimer o cáncer- brindándonos la esperanza de alargar nuestra vida.

Autor: Brenda Sarquiz Martínez. Facultad de Biología Universidad Veracruzana. México.















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